Yo tengo manos de maíz. En ellas reside un hálito terrestre y palpitan misterios arcillosos con humedad de vegetales peces.
Yo tengo frente de maíz. Yo sueño la paz del surco iluminado y verde coronado de cañas verticales como lineales templos de azúcar y de fiebre.
Yo tengo frente de maíz. Yo pienso con las venas acústicas y fuertes como un resucitado intemporal que escondiera su voz en los claveles.
Yo tengo labios de maíz. Yo canto sin la fría corola de la muertey predico las alas de la harina con una gran serenidad silvestre.
Yo tengo sueños de maíz. Yo vivo: hombre de ayer, de hoy, hombre de siempre: nuestro atavismo vegetal es único:maíz de amor, substancia de las sienes.

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